¡Qué la inspiración me encuentre trabajando!

Esta cita de Pablo Picasso bien puede extrapolarse a todos los artistas y creadores. En el estudio gran parte del trabajo consiste en pensar. Nombres, logotipos, campañas, gráficas comunicativas… la lista es amplia. Y lo tenemos muy claro, las buenas ideas no llegan repentinamente mientras estás tirado a la bartola, eso ocurre muy pocas veces. Lo habitual es estrujarse el cerebro, analizar todos los elementos disponibles y descartar, descartar mucho y no conformarse con soluciones fáciles.

Existen varias técnicas para ayudar a la inspiración. Todos conocemos el famoso brainstorming, consistente en disparar ideas, por absurdas que parezcan, hasta que todo cobre sentido gracias a las distintas mentalidades que conforman el equipo. Sin embargo, este proceso es fácil de pervertir. Basta con que un miembro tenga una forma de pensar más conservadora para coartar la imaginación del resto. En el brainstorming las ideas deben fluir libremente, sin censura de ningún tipo, para que finalmente surja algo verdaderamente valioso.

En Margen tenemos nuestro propio método, y nos gustaría compartir algunas sugerencias con vosotr@s. Puede que sirvan de ayuda para cuando os encontréis en ese momento de angustia de la mente en blanco.

Tú también puedes crear

En primer lugar, no pienses que no eres creativo. El ser humano es un animal creativo por naturaleza y cualquiera puede desarrollar esta capacidad. Solo hay que entrenarse.

Enriquece tu mente

Haz cosas nuevas. Visita exposiciones, viaja si puedes, conoce gente nueva, lee, mira películas, explora. Todo aquello que te saque de la rutina y te sumerja en nuevas experiencias será de gran valor para tus momentos creativos. Sin darte cuenta estarás creando una base de datos subconsciente que saldrá en tu ayuda cuando te pongas manos a la obra.

Esquema mental

A veces, tendemos a rodear una y otra vez el mismo problema desde el mismo ángulo. Hacer un mapa mental que sea visual y conceptual puede ser de gran ayuda para ver la situación desde un ángulo diferente, lo que se conoce como pensamiento lateral. Y cuando te quieras dar cuenta, la solución esperada estará ahí nítida y evidente.

Ponte en el lugar de otro

En Margen lo hacemos todos los días. Trabajamos para nuestros clientes y nuestra empatía debe ser constante. Por curioso que parezca, esto funciona incluso si necesitas ser creativo para ti mismo. Piensa qué harías si la solución no fuese para ti. Puede ser que la presión y el miedo al propio fracaso estén bloqueando tu creatividad. ¿Qué haría otro en mi lugar? o ¿qué haría si fuese para otro? Son dos preguntas que pueden darte ideas distintas a las que suelen abordarte.

El filtro ajeno

Muchas veces tenemos una buena idea entre manos, o eso creemos. Es recomendable que sigas tu instinto inicial, pero es de gran ayuda contrastarlo con otras mentes. Cuando creas que has dado con una solución, compártela con tu círculo próximo. Consulta qué les parece. Lo más probable es que esas mentes ajenas al proceso arduo de creación observen aspectos que tú habías pasado por alto. A veces, incluso las soluciones que a ti te parecen más obvias, al final no lo sean tanto. Recoge opiniones y sugerencias y vuelve a la mesa de trabajo. El resultado definitivo será mucho más fuerte.

Idea fácil, idea débil

Si eres principiante en materia creativa, puede que seas excesivamente optimista y te lances con la primera idea que cruce tu mente. ¡Cuidado! Puede que hayas acertado, pero por experiencia, lo más probable es que tu idea no sea tan original, tan adecuada o tan buena como parece a primera vista. Así que cuando sientas la tentación de dar por finalizado el trabajo de pensar hazte la siguiente pregunta: ¿esto que he ideado, se ha hecho antes? Si ya se ha hecho tendrás que analizar cómo fue, si es recomendable repetir o si puede considerarse incluso un plagio. Esto ocurre porque nuestra mente busca en el haber de lo vivido, por eso es fácil que la idea ya exista. Si no existe, entonces vuelve a pasarla por el filtro de la duda y pregúntate por qué no se ha hecho. En ese momento puede que surjan todas las debilidades de tu idea rápida. Si no le ves nada en contra, duda otra vez y usa el filtro ajeno para asegurarte de que no estés cayendo en la autocomplacencia.

En definitiva, no hay un proceso a, b, c o 1, 2, 3 que se pueda automatizar para crear buenas ideas. Pensar de manera lateral, no conformarse con lo fácil, analizar y visualizar conceptos, nutrir la mente, la empatía y el filtro ajeno son consejos que pueden ayudarte contra el bloqueo. Al menos mientras no se invente el “casco de pensar” de Guía del autoestopista galáctico. En cuanto a técnicas concretas, existen tantas como mentes y solo con la práctica y el trabajo duro terminarás encontrando la tuya. Recuerda, que la inspiración te encuentre trabajando (¡y con algo para anotar!).

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