A todo el mundo le gusta diseñar

¿Y no puede ir en Comic Sans?, ¡con lo que me gusta el color naranja! o el temido ¿y si…? Son frases a las que se enfrenta un diseñador habitualmente ante cierto tipo de clientes. Es cierto que diseñar mola y mucha gente cree que solo hace falta tener gusto, vete tú a saber qué es eso de “tener gusto”. Pero no. Diseñar va mucho más allá de tener gusto y en realidad, el gusto del diseñador poco importa. El diseño gráfico en España comprende una especialidad de estudios superiores de cuatro años, en Alemania es una ingeniería y en general requiere de ciertos conocimientos expertos sobre comunicación visual y tecnología.

Disciplinas como la tipografía, la geometría, la estética, la psicología, la comunicación, la sociología o la historia son necesarias a la hora de enfrentarse a un diseño.  Por eso, antes de desarrollar una idea, antes incluso de tener la idea, es necesario investigar. Primeramente debemos entender que cualquier diseño gráfico, sea un logo, un cartel, una tarjeta de visita o lo que sea, es una comunicación. Como tal, tiene un emisor, un mensaje, un canal y un receptor. Éstos son factores que se deben investigar adecuadamente a la hora de abordar cualquier diseño y cuyas características determinarán el marco de trabajo.

Pongamos un caso que todo el mundo suele entender mejor por la función de su uso: una señalética. Tendremos que ver en primer lugar para qué tipo de recinto es, por así decirlo, cuál es el mensaje a transmitir. Después ver quién es el emisor: se trata de un pub, por ejemplo, pero es un pub vintage, moderno, clásico… Pongamos que es una nave, ¿es una empresa?, ¿de qué tipo?, ¿un recinto ferial?, etc. Y después quién será el receptor de la señalética diseñada, pues no es lo mismo una guardería que un geriátrico, por poner algo obvio.

Otro factor que también es preciso analizar en diseño es el canal. La gente no espera lo mismo de un logo que de un cartel, de una señalética que del paquete de un producto o una página web. Y las reglas no escritas del canal también determinan el cómo del mensaje. Se trata de aquello que los informáticos suelen llamar la “experiencia de usuario” y que no solo se limita a las webs. Por eso no se debe poner uno artista a la hora de hacer un diseño o acabaremos con lo que llamamos un “elefante rosa”, una idea tan excepcionalmente original que se pasa de tuerca y se carga el mensaje, no comunica la esencia del emisor y tampoco llega al receptor deseado.

En definitiva, Comic Sans, naranja o ¿y si…? son cuestiones que se deben confiar al estudio creativo o de diseño, puesto que antes se han echado una buena sesión de investigación encima hasta llegar a una idea que realmente comunique en nombre de quien debe y a quien debe lo que se quiere comunicar. Gustos y artistadas a parte, el diseño ha de ser funcional y efectivo, de lo contrario es ineficaz. Para ello no hay otra forma que tener los conocimientos precisos de comunicación visual e investigar teniendo en cuenta de manera transversal todas las disciplinas mencionadas.

 

 

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