La ciencia ficción abre tu mente

“A veces se te ocurren unas cosas que no sé de dónde las sacas”. Es un comentario que habrás escuchado más de una vez si tienes una mentalidad abierta que además no filtra sus ocurrencias de cara al exterior. Lo cierto es que todos tenemos esa capacidad de manera innata. Aunque al igual que tenemos músculos y no todos los entrenamos, esta capacidad puede estar atrofiada en algunos casos. A esas personas se les pulveriza algo dentro cuando otras mentes entrenadas en lo imposible comentan abiertamente sus ocurrencias. Casi se puede oir cómo las tuercas explosionan y algo nuevo se abre en su horizonte mental.

Si no quieres tener los engranajes cerebrales oxidados, una buena forma de acostumbrarte a lo imposible, diferente, original, osado y radical, es beber de la ciencia ficción. Me explico. Este género, tanto en su vertiente narrativa como cinematográfica, suele presentar supuestos aparentemente coherentes que en realidad son fantasía pura. Si te acostumbras a sus historias, por inverosímiles que puedan resultar, te será más fácil imaginar otros mundos.

Además de otros mundos. Otras realidades, otras existencias y reglas del juego. Esto puede hacerse con el género de la fantasía en general. Sin embargo, la ciencia ficción tiene una característica diferenciada que es básica para que no incurramos en ideas verdaderamente irrealizables. Este subgénero se basa en la ciencia (o debería si es de buena calidad). Julio Verne pensó en viajes a la Luna mucho antes de que fuesen posibles porque desde el punto de vista científico eran realizables aunque todavía no hubiésemos desarrollado la tecnología necesaria. Sin embargo, volar sobre un dragón para luchar por el “trono de hierro” es poco probable (por no decir directamente imposible).

Hay muchos tipos de ciencia ficción. Podemos perdernos en relatos que intentan ser muy fieles a lo probable de la historia que plantean como sucede por ejemplo en las películas de “2001, A Space Odyssey” o “Interestellar”, o las sagas literarias de Asimov. Otra opción son las novelas y películas de aventuras espaciales como “Star Wars” o “La guía del autoestopista intergaláctico”. En estos casos el marco es el espacio y la herramienta la alta tecnología, sin embargo, el fin no es la verosimilitud científica, sino la fantasía y la aventura emotivas. Cualquiera de las vertientes de la ciencia ficción nos ayudarán a salirnos de los márgenes establecidos y pensar de otro modo.

No solo la ciencia ficción nos enseñará a abrir nuestra mente y seguramente tendremos que hacer algún esfuerzo más que nutrirnos de sus historias para resolver problemas de manera ocurrente. Digamos que es un buen punto de inicio para introducirnos en aquello conocido como “pensamiento lateral”. Es ésta una forma de pensar muy necesaria en determinados trabajos que requieren de la invención y de la resolución de cuestiones como es el caso del diseño gráfico. Otras herramientas que nos pueden ayudar son las matemáticas, la lógica, la filosofía e incluso el ajedrez.

En cualquier caso, una mente abierta, fresca y resolutiva requiere entrenamiento duro y constante. Para no agobiarte, empieza por hacer unas palomitas y ver algunas de las películas mencionadas y otras que os recomendamos en el estudio:

Scanner Darkly *
Dark City
Distrito 9
La señal
Dune *
Moon
Blade Runner *

La lista de posibilidades es muy grande y éstas son solo algunas de las películas que podéis disfrutar. Aquéllas que tienen un asterisco están basadas en novelas cuya lectura os recomendamos encarecidamente, puesto que en la mayoría de los casos los largometrajes son interpretaciones de la historia escrita y en ocasiones directamente la desmerecen.

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