Autor: blogger_margen

Guía para tu marca VII: no te olvides de registrar tu marca

Qué bien sienta tener por fin una marca con la que identificar tu empresa y comunicar sus valores. La usas en tus tarjetas de visita, en la papelería, en la web y en las redes sociales, aparece en tus productos y servicios y te encanta. Un momento, ¿y esta otra marca? ¿Por qué es casi como la mía? La mía salió antes, ¡me han copiado! O no, a veces las buenas soluciones obvias provocan que empresas similares tengan marcas parecidas.

Para evitar este tipo de situaciones desagradables, tienes dos herramientas a tu alcance. La primera es exigirle a tu estudio de diseño, agencia de publicidad o estudio creativo que no se queden con la mejor solución evidente (aunque ten en cuenta que la buena creatividad es un bien escaso y costoso). La segunda y más importante es que corras a registrar tu marca en cuanto la tengas. En España puedes hacerlo en cualquier sede de la OEPM o en las oficinas dependientes. Aunque hay que pagar una tasa cada diez años para mantener el registro, no es nada comparado con todo lo que puedes perder si tu marca es plagiada. Es cierto que el registro no te exime de esta posibilidad pero te da las armas para reclamar lo que es tuyo.

Ejemplo de plagio, caso Nike vs Newport Cigarettes

Ejemplo de plagio. Imagen del blog Paredro y su post “10 casos de plagio: carteles, logos e ilustraciones”.

Puede que tu negocio sea pequeño o un local comercial de barrio y consideres que el registro es cosa de grandes empresas o un gasto innecesario. En realidad, el registro de tu marca es una inversión sobre uno de los bienes más preciados de tu empresa; su identidad. ¿Te gustaría que la tintorería que hay unas calles más abajo usase un logotipo como el tuyo y los mismos colores de marca que tiene tu lavandería? Seguro que no. Si te ocurre algo así, y por desgracia aún no tienes tu marca registrada, habla con el establecimiento pues puede que el plagio sea fruto de un mal diseñador y el propietario del negocio no tenga ni idea. Seguro que en ese caso pedirá explicaciones a su proveedor que tendrá que brindarle una nueva marca. Si la empresa que plagia se niega a retirar la marca, habla con el estudio de diseño gráfico o la agencia que la creó para ti. Ellos serán los primeros interesados en evitar estas situaciones.

Nuestra recomendación es que registres siempre tu marca. No lo cedimos por manía de estudio creativo. ¿Qué ocurriría si el negocio que ha plagiado tu marca averigua que no está registrada y la inscriben antes a su nombre? Será muy difícil conseguir que la retire, puesto que tiene un Registro de Marca a su nombre y tú no. Probablemente tendrás que volver a diseñar tu marca con todo lo que ello conlleva. Así que cuida con celo tu identidad corporativa, aquello que te diferencia de la masa de la competencia, y registra tu marca.

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Guía para tu marca VI: las mascotas corporativas

Cuando escribo mascota corporativa, no estoy haciendo referencia al perro del jefe o a ese gato de los vídeos que ves en los ratos muertos de la oficina. Una mascota corporativa es un personaje (persona, animal u objeto animado) que comunica la imagen de una marca humanizándola. Puede ser un simple complemento o elemento publicitario, aunque en ocasiones se convierte en el imagotipo de la empresa.

Crear una mascota parece el camino fácil cuando tratamos de atraer al público infantil. Parece. Un payaso, por ejemplo, puede resultar horrible a algunos niños. Seguro que les gusta un poco más la caja “simpática” que tiene ahora McDonald’s (curiosamente muy parecida a los rabbits o a Bob Esponja). Con este ejemplo, podemos ver que crear una mascota corporativa eficaz no es tan sencillo como semeja a primera vista. Y si no, que se lo pregunten al Comité Olímpico Internacional que ha sufrido bastantes desastres.

Eso en el mundo del público infantil y juvenil, pero también hay mascotas corporativas dirigidas a adultos. Me atrevería a decir que, en este caso, conseguir una buena mascota es mucho más complicado que crear un símbolo acertado. La dificultad sobreviene porque el personaje creado ha de tener personalidad para transmitir y atraer. Los rasgos de carácter en cuanto a idoneidad se mueven en el fango de lo subjetivo y es fácil hundirse hasta el cuello. (Eso sin entrar en cuestiones estéticas evidentes de algunos diseños de mascotas).

Una mascota pasable pasará sin pena ni gloria. Una genial nos hará entrar en la memoria colectiva. Y una mala mascota puede herir de muerte nuestra reputación de marca. Para que lo veáis bien, aquí van algunos ejemplos de mascotas geniales que han pasado a nuestra memoria colectiva y otras que han sido verdaderas homicidas de marca.

Aciertos y errores en materia de mascotas corporativas.

Aciertos y errores en materia de mascotas corporativas.

Rizo, el erizo que casi nos insultaba por no estar ahorrando con Génesis, nunca terminó de caer bien. Fue convertido tiempo después de su aparición en un peluche mudo, lo que mejoró su aceptación. Ha vuelto a ser un personaje virtual pero han modificado su personalidad (ahora nos asesora) y le han creado un par de compañeros. Hambrosio, la vulgar cosa(?) que creó Danone para sus anuncios de Danio, simplemente desapareció después de un fracaso estrepitoso. Mientras que Mr. Crujidor, el luchador que sacaron antes con Danet y nos revolvía en el sofá con sus sobresaltos dando ganas casi de crujirlo a él, se transformó en hámster. Ahora usan dedos con carita y brazos, recurso sacado de una tendencia de Internet. No hace falta que os diga porqué el resto de ejemplos de mascota corporativa son un éxito de branding, está claro que se han quedado en nuestra memoria y que por algunas hasta tenemos un especial cariño.

En definitiva, hay que estudiar muy bien una mascota antes de que nazca porque es una potente herramienta de penetración en la opinión pública. Y si sumamos las redes sociales, seguro que no queremos que nuestra marca se identifique con un personaje que genera rechazo.

¿Y vosotros? ¿Qué mascotas os gustan, cuáles odiáis? Contádnoslo en los comentarios.

La ciencia ficción abre tu mente

“A veces se te ocurren unas cosas que no sé de dónde las sacas”. Es un comentario que habrás escuchado más de una vez si tienes una mentalidad abierta que además no filtra sus ocurrencias de cara al exterior. Lo cierto es que todos tenemos esa capacidad de manera innata. Aunque al igual que tenemos músculos y no todos los entrenamos, esta capacidad puede estar atrofiada en algunos casos. A esas personas se les pulveriza algo dentro cuando otras mentes entrenadas en lo imposible comentan abiertamente sus ocurrencias. Casi se puede oir cómo las tuercas explosionan y algo nuevo se abre en su horizonte mental.

Si no quieres tener los engranajes cerebrales oxidados, una buena forma de acostumbrarte a lo imposible, diferente, original, osado y radical, es beber de la ciencia ficción. Me explico. Este género, tanto en su vertiente narrativa como cinematográfica, suele presentar supuestos aparentemente coherentes que en realidad son fantasía pura. Si te acostumbras a sus historias, por inverosímiles que puedan resultar, te será más fácil imaginar otros mundos.

Además de otros mundos. Otras realidades, otras existencias y reglas del juego. Esto puede hacerse con el género de la fantasía en general. Sin embargo, la ciencia ficción tiene una característica diferenciada que es básica para que no incurramos en ideas verdaderamente irrealizables. Este subgénero se basa en la ciencia (o debería si es de buena calidad). Julio Verne pensó en viajes a la Luna mucho antes de que fuesen posibles porque desde el punto de vista científico eran realizables aunque todavía no hubiésemos desarrollado la tecnología necesaria. Sin embargo, volar sobre un dragón para luchar por el “trono de hierro” es poco probable (por no decir directamente imposible).

Hay muchos tipos de ciencia ficción. Podemos perdernos en relatos que intentan ser muy fieles a lo probable de la historia que plantean como sucede por ejemplo en las películas de “2001, A Space Odyssey” o “Interestellar”, o las sagas literarias de Asimov. Otra opción son las novelas y películas de aventuras espaciales como “Star Wars” o “La guía del autoestopista intergaláctico”. En estos casos el marco es el espacio y la herramienta la alta tecnología, sin embargo, el fin no es la verosimilitud científica, sino la fantasía y la aventura emotivas. Cualquiera de las vertientes de la ciencia ficción nos ayudarán a salirnos de los márgenes establecidos y pensar de otro modo.

No solo la ciencia ficción nos enseñará a abrir nuestra mente y seguramente tendremos que hacer algún esfuerzo más que nutrirnos de sus historias para resolver problemas de manera ocurrente. Digamos que es un buen punto de inicio para introducirnos en aquello conocido como “pensamiento lateral”. Es ésta una forma de pensar muy necesaria en determinados trabajos que requieren de la invención y de la resolución de cuestiones como es el caso del diseño gráfico. Otras herramientas que nos pueden ayudar son las matemáticas, la lógica, la filosofía e incluso el ajedrez.

En cualquier caso, una mente abierta, fresca y resolutiva requiere entrenamiento duro y constante. Para no agobiarte, empieza por hacer unas palomitas y ver algunas de las películas mencionadas y otras que os recomendamos en el estudio:

Scanner Darkly *
Dark City
Distrito 9
La señal
Dune *
Moon
Blade Runner *

La lista de posibilidades es muy grande y éstas son solo algunas de las películas que podéis disfrutar. Aquéllas que tienen un asterisco están basadas en novelas cuya lectura os recomendamos encarecidamente, puesto que en la mayoría de los casos los largometrajes son interpretaciones de la historia escrita y en ocasiones directamente la desmerecen.

A todo el mundo le gusta diseñar

¿Y no puede ir en Comic Sans?, ¡con lo que me gusta el color naranja! o el temido ¿y si…? Son frases a las que se enfrenta un diseñador habitualmente ante cierto tipo de clientes. Es cierto que diseñar mola y mucha gente cree que solo hace falta tener gusto, vete tú a saber qué es eso de “tener gusto”. Pero no. Diseñar va mucho más allá de tener gusto y en realidad, el gusto del diseñador poco importa. El diseño gráfico en España comprende una especialidad de estudios superiores de cuatro años, en Alemania es una ingeniería y en general requiere de ciertos conocimientos expertos sobre comunicación visual y tecnología.

Disciplinas como la tipografía, la geometría, la estética, la psicología, la comunicación, la sociología o la historia son necesarias a la hora de enfrentarse a un diseño.  Por eso, antes de desarrollar una idea, antes incluso de tener la idea, es necesario investigar. Primeramente debemos entender que cualquier diseño gráfico, sea un logo, un cartel, una tarjeta de visita o lo que sea, es una comunicación. Como tal, tiene un emisor, un mensaje, un canal y un receptor. Éstos son factores que se deben investigar adecuadamente a la hora de abordar cualquier diseño y cuyas características determinarán el marco de trabajo.

Pongamos un caso que todo el mundo suele entender mejor por la función de su uso: una señalética. Tendremos que ver en primer lugar para qué tipo de recinto es, por así decirlo, cuál es el mensaje a transmitir. Después ver quién es el emisor: se trata de un pub, por ejemplo, pero es un pub vintage, moderno, clásico… Pongamos que es una nave, ¿es una empresa?, ¿de qué tipo?, ¿un recinto ferial?, etc. Y después quién será el receptor de la señalética diseñada, pues no es lo mismo una guardería que un geriátrico, por poner algo obvio.

Otro factor que también es preciso analizar en diseño es el canal. La gente no espera lo mismo de un logo que de un cartel, de una señalética que del paquete de un producto o una página web. Y las reglas no escritas del canal también determinan el cómo del mensaje. Se trata de aquello que los informáticos suelen llamar la “experiencia de usuario” y que no solo se limita a las webs. Por eso no se debe poner uno artista a la hora de hacer un diseño o acabaremos con lo que llamamos un “elefante rosa”, una idea tan excepcionalmente original que se pasa de tuerca y se carga el mensaje, no comunica la esencia del emisor y tampoco llega al receptor deseado.

En definitiva, Comic Sans, naranja o ¿y si…? son cuestiones que se deben confiar al estudio creativo o de diseño, puesto que antes se han echado una buena sesión de investigación encima hasta llegar a una idea que realmente comunique en nombre de quien debe y a quien debe lo que se quiere comunicar. Gustos y artistadas a parte, el diseño ha de ser funcional y efectivo, de lo contrario es ineficaz. Para ello no hay otra forma que tener los conocimientos precisos de comunicación visual e investigar teniendo en cuenta de manera transversal todas las disciplinas mencionadas.

 

 

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¡Qué la inspiración me encuentre trabajando!

Esta cita de Pablo Picasso bien puede extrapolarse a todos los artistas y creadores. En el estudio gran parte del trabajo consiste en pensar. Nombres, logotipos, campañas, gráficas comunicativas… la lista es amplia. Y lo tenemos muy claro, las buenas ideas no llegan repentinamente mientras estás tirado a la bartola, eso ocurre muy pocas veces. Lo habitual es estrujarse el cerebro, analizar todos los elementos disponibles y descartar, descartar mucho y no conformarse con soluciones fáciles.

Existen varias técnicas para ayudar a la inspiración. Todos conocemos el famoso brainstorming, consistente en disparar ideas, por absurdas que parezcan, hasta que todo cobre sentido gracias a las distintas mentalidades que conforman el equipo. Sin embargo, este proceso es fácil de pervertir. Basta con que un miembro tenga una forma de pensar más conservadora para coartar la imaginación del resto. En el brainstorming las ideas deben fluir libremente, sin censura de ningún tipo, para que finalmente surja algo verdaderamente valioso.

En Margen tenemos nuestro propio método, y nos gustaría compartir algunas sugerencias con vosotr@s. Puede que sirvan de ayuda para cuando os encontréis en ese momento de angustia de la mente en blanco.

Tú también puedes crear

En primer lugar, no pienses que no eres creativo. El ser humano es un animal creativo por naturaleza y cualquiera puede desarrollar esta capacidad. Solo hay que entrenarse.

Enriquece tu mente

Haz cosas nuevas. Visita exposiciones, viaja si puedes, conoce gente nueva, lee, mira películas, explora. Todo aquello que te saque de la rutina y te sumerja en nuevas experiencias será de gran valor para tus momentos creativos. Sin darte cuenta estarás creando una base de datos subconsciente que saldrá en tu ayuda cuando te pongas manos a la obra.

Esquema mental

A veces, tendemos a rodear una y otra vez el mismo problema desde el mismo ángulo. Hacer un mapa mental que sea visual y conceptual puede ser de gran ayuda para ver la situación desde un ángulo diferente, lo que se conoce como pensamiento lateral. Y cuando te quieras dar cuenta, la solución esperada estará ahí nítida y evidente.

Ponte en el lugar de otro

En Margen lo hacemos todos los días. Trabajamos para nuestros clientes y nuestra empatía debe ser constante. Por curioso que parezca, esto funciona incluso si necesitas ser creativo para ti mismo. Piensa qué harías si la solución no fuese para ti. Puede ser que la presión y el miedo al propio fracaso estén bloqueando tu creatividad. ¿Qué haría otro en mi lugar? o ¿qué haría si fuese para otro? Son dos preguntas que pueden darte ideas distintas a las que suelen abordarte.

El filtro ajeno

Muchas veces tenemos una buena idea entre manos, o eso creemos. Es recomendable que sigas tu instinto inicial, pero es de gran ayuda contrastarlo con otras mentes. Cuando creas que has dado con una solución, compártela con tu círculo próximo. Consulta qué les parece. Lo más probable es que esas mentes ajenas al proceso arduo de creación observen aspectos que tú habías pasado por alto. A veces, incluso las soluciones que a ti te parecen más obvias, al final no lo sean tanto. Recoge opiniones y sugerencias y vuelve a la mesa de trabajo. El resultado definitivo será mucho más fuerte.

Idea fácil, idea débil

Si eres principiante en materia creativa, puede que seas excesivamente optimista y te lances con la primera idea que cruce tu mente. ¡Cuidado! Puede que hayas acertado, pero por experiencia, lo más probable es que tu idea no sea tan original, tan adecuada o tan buena como parece a primera vista. Así que cuando sientas la tentación de dar por finalizado el trabajo de pensar hazte la siguiente pregunta: ¿esto que he ideado, se ha hecho antes? Si ya se ha hecho tendrás que analizar cómo fue, si es recomendable repetir o si puede considerarse incluso un plagio. Esto ocurre porque nuestra mente busca en el haber de lo vivido, por eso es fácil que la idea ya exista. Si no existe, entonces vuelve a pasarla por el filtro de la duda y pregúntate por qué no se ha hecho. En ese momento puede que surjan todas las debilidades de tu idea rápida. Si no le ves nada en contra, duda otra vez y usa el filtro ajeno para asegurarte de que no estés cayendo en la autocomplacencia.

En definitiva, no hay un proceso a, b, c o 1, 2, 3 que se pueda automatizar para crear buenas ideas. Pensar de manera lateral, no conformarse con lo fácil, analizar y visualizar conceptos, nutrir la mente, la empatía y el filtro ajeno son consejos que pueden ayudarte contra el bloqueo. Al menos mientras no se invente el “casco de pensar” de Guía del autoestopista galáctico. En cuanto a técnicas concretas, existen tantas como mentes y solo con la práctica y el trabajo duro terminarás encontrando la tuya. Recuerda, que la inspiración te encuentre trabajando (¡y con algo para anotar!).

Guía para tu marca V: lettering vs tipografía

El lettering está de moda. La reciente pasión por las cosas naturales, manufacturadas y lo vintage ha resucitado una práctica que no es otra cosa que la rotulación de toda la vida. Este resurgimiento no es nada malo siempre y cuando sepamos diferenciar el lettering de la tipografía y entender en qué casos nos será útil rotular o diseñar tipografía.

La definición que hace la RAE de tipografía es limitada y desfasada. Hoy en día no es solo sinónimo de imprenta, también engloba un proyecto, su producción, la composición y la enseñanza (en tanto que es asignatura). Una de las definiciones más completas es la de Phil Baines y Andrew Haslam. Definen la tipografía como “notación y organización mecánica del lenguaje. […] (Por notación se entiende) un sistema de símbolos convencionales adoptados para documentar una disciplina a través de un código gráfico. La idea de mecánico aflora una de las diferencias principales entre la tipografía y la rotulación [es decir, el lettering]: la tipografía hace referencia a escribir empleando unidades repetibles, mientras que la rotulación es única”.

La rotulación o el lettering es una práctica manual y artesana, que requiere conocimientos de tipografía, dibujo y materiales. El rotulista “dibuja” sobre distintos materiales carteles, rótulos, emblemas, etiquetas,… Con la informática y la evolución de la imprenta, esta necesidad cayó en desuso ante la posibilidad de crear cualquier composición y diseño y producirlos mecánicamente. Atendiendo a la diferencia que mencionan Baines y Haslam podemos entender cómo, a pesar de este cambio, el lettering nunca ha muerto del todo y ahora vuelve en todo su esplendor.

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Rotulista de Un, dos, tres, película de Billy Wilder

A la hora de aplicar esto a tu marca, debes tener presente que la tipografía es algo que conviene usar en los logotipos porque queremos que siempre sean iguales. Recuerda que el cariz artesano del lettering creará una tipografía pero en la que cada elemento será levemente diferente, con sus defectos y sus aciertos, pero claramente una pieza única e irrepetible. Esto puede ser un valor para algunos productos y marcas a la hora de crear un packaging, un rótulo o un cartel diferentes y artesanos. En definitiva, tipografía y lettering tienen ambas sus virtudes y sus defectos, todo dependerá del tipo de resultado final que estemos buscando.

Tanto sobre lettering como sobre diseños de tipografía, pide información en info@margenestudio.com

Guía para tu marca IV: la marca paraguas para abarcar

La marca de un producto o servicio viene definida en función del objeto de comunicación, del público al que va dirigido, del mercado en el que opera y de su competencia. Sin embargo, puede que nuestra marca abarque productos o servicios diferentes que van dirigidos a públicos muy distintos entre sí. En estos casos, algunas entidades optan por una marca que tenga un valor corporativo propio según la filosofía de la empresa. Esta marca actúa como nexo entre los distintos productos y los hace reconocibles a sus públicos objetivos diferentes. Es lo que llamamos una marca paraguas monolítica. Un ejemplo de esta estrategia sería Apple, cuyo isotipo hace rápidamente reconocible cualquiera de sus productos. De este modo, toda la gama se beneficia de la reputación de marca, ya sea un ordenador o un accesorio para el móvil. En contrapartida, si hay una deficiencia en alguno de los productos, ésta afectará a toda la marca.

Existen grandes multinacionales que abarcan por sus inversiones y desarrollo múltiples sectores y productos. En estos casos, la estrategia suele ser crear marcas individuales que se ven respaldadas por la marca corporativa en un segundo plano. Son grandes corporaciones que no necesitan más que añadir su marca al dorso de la etiqueta. Me refiero a entidades como Unilever, P&G, Johnson&Johnson, etc. De este modo se reduce el riesgo de que un mal producto afecte a toda la gama y se garantiza igualmente el prestigio, aunque con identidades diferenciadas que se dirigen a públicos y mercados específicos. La contrapartida de una marca individual para las distintas extensiones de la marca matriz suele estar en la necesidad de una inversión alta en publicidad y desarrollo de diseño.

Se puede hacer de otro modo. Virgin Group es también una marca que reúne tanto servicios diferentes como públicos distintos de sectores productivos muy variados. Tiene una marca diferenciada para cada servicio o producto y, a pesar de ello, todas guardan relación en cuanto a diseño y naming con la marca paraguas Virgin. Es lo que denominamos marca respaldada. En este caso, bajo el concepto inicial de la marca madre se derivan el resto de marcas. Sony también ha optado por este tipo de solución. Es una estrategia híbrida a medio camino entre la marca monolítica y las marcas individuales que requiere de una arquitectura de naming. Por tanto, tiene los inconvenientes de la inversión de la marca individual pero la ventaja de transmitir el prestigio de la marca matriz de un modo más evidente.

Aunque tu empresa no sea una multinacional y puede que no produzcas para distintos públicos en esencia, quizás tus productos tengan características diferentes que quieras comunicar a tu público. Si es tu caso, una marca de familia o paraguas podría ser la solución. Lo digo en condicional porque es una decisión que se debe tomar tras un análisis profundo de la marca, sus productos y el público y mercado a los que se dirige. Necesitarás establecer una estrategia para la arquitectura de marca y un verdadero estudio previo elaborado por profesionales. Las variables que pueden influir en la decisión final son múltiples y las formas de aplicar una marca paraguas, como hemos visto, también. Es preciso, por tanto, tener las cosas claras desde un principio para no crear confusión en los consumidores y perder fuerza comercial por culpa de malas decisiones.

 

Si crees que podrías necesitar una marca paraguas, cuéntanos tu caso en info@margenestudio.com

Referencias vs. plagios

Hay una evidente diferencia entre decir “tengo que hacer un diseño para este cliente, voy a ver qué se está haciendo en el sector y qué hace su competencia” y decir “¡anda! que idea más chula para mi cliente, ¡pa’ mí!”.

Todos buscamos referencias, eso es innegable. Pero de ahí a directamente copiar las ideas de otros hay un gran salto que no deberíamos dar. En MARGEN nos parece algo muy feo. Principalmente porque no nos sentiríamos orgullosos de nuestro trabajo, pero sobre todo porque respetamos mucho las ideas del resto de colegas de profesión.

Sin embargo, no todo el mundo piensa así, y no son pocos los casos de plagio en el mundo del diseño. Suele darse cuando un profesional poco escrupuloso y sin ganas de pensar tira por la calle del medio y directamente busca en internet algo que le encaje y ¡zas! ya tiene diseño. Cuando lo ideal es crear (para algo somos un estudio creativo). No queremos hacer sangre de este tema delicado y que se supone un secreto a voces en el sector, así que aprovechamos el post para dejaros con unos cuantos plagios evidentes.

Ejemplos de plagios en diseño gráfico

Originales y sus gemelos surgidos de la “inspiración”

 

Cartel plagiado

Cuando es bueno, suelen copiarlo una y otra vez… (original en el centro)

Ejemplo de logo plagiado

Algunos tienen copia aunque no sean grandes ideas.

El bonus track es esta campaña de telefónica que algunos recordaréis y que fue un éxito, lo que no sepáis quizá es que la idea salió de un canal de YouTube y en concreto de un vídeo que se había publicado un año antes. Ved y juzgad, ¿plagio o referencia?

Arriba la campaña de Telefónica de 2008, abajo el vídeo publicado en YouTube en 2007.

El Carnaval y los Batman de papel

Hola, soy Batman. No, en realidad, no. Aunque dicen que si tienes el capital suficiente y te entrenas, puedes llegar a serlo. Eso sí, pocos podrían tener lo necesario para ir más allá de un disfraz que como mucho trae espuma para simular la musculatura. Por eso los Batman se multiplican en Carnaval. Y el Do It Yourself está ayudando mucho a los aspirantes a superhéroes que se preparan todo el año para lucir como sus ídolos entre la mascarada.

Una de las aplicaciones de software que te puede ayudar mucho a desarrollar un buen disfraz de héroe de cómic es Pepakura. Este programa convierte los modelos 3D en desarrollos planos que nos permite imprimir para construir la figura en volumen. El resultado es un modelo en papel que se puede recubrir de materiales que lo endurezcan como fibra de vidrio, papel maché, silicona o látex. A pesar de las posibilidades del programa, se precisa de habilidad manual si el modelo a desarrollar es complejo. Después, podemos pintar la máscara y tendremos el mejor Batman que hubiésemos conseguido en e-Bay por un precio poco atractivo.

Además, la red está llena de tutoriales que enseñan a usar el software, plantillas descargables ya diseñadas, vídeos que muestran el proceso de construcción de los planos y resolución de problemas. Y si podemos hacer un disfraz low cost de lujo, las posibilidades para desarrollar prototipos de nuestros productos, diseños y packaging tienden a infinito. El límite serán nuestra imaginación y habilidades manuales. Los resultados, si somos algo habilidosos, serán muy profesionales y ayudarán a que el cliente vea el producto final antes incluso de producirlo.

En el campo del arte también ofrece posibilidades, desde la creación de piezas de escultura hasta el diseño de máscaras, cabezudos y títeres. Un ejemplo de las posibilidades de Pepakura es la marca Wintercroft. Esta empresa de Reino Unido ofrece exclusivos diseños de máscaras de diversas temáticas pero con un mismo estilo inconfundible. Wintercroft se puso en marcha en 2013 y están desbordados. Puede parecer absurdo, pero estamos ante el auge del DIY (Do It Yourself) y las máscaras que ofrecen son hermosas y fáciles de hacer.

Puede que el aviso ya haya llegado tarde estos carnavales y ya no puedas ir de Batman al entierro de la sardina de mañana. Pero ahora que conoces Pepakura y tienes todo un año por delante, ya no tienes excusa. Como seres humanos todos necesitamos crear en algún momento, quien sabe, puede que el modelismo sea tu nueva afición. Y recuerda, soy Batman (en realidad no…).

Guía para tu marca III: los colores no son cosa de gusto

“Para gustos se pintan colores”, suele decirse. Nada más lejos de la realidad si hablamos de comunicación visual. El color tiene un componente psicológico inherente y complejo. Entran en juego aspectos como el bagaje cultural, los convencionalismos sociales, la harmonía visual, jerarquías de la percepción y hasta los usos funcionales del momento histórico. La psicología del color intenta arrojar luz sobre este tema y en materia de arte y diseño destaca la obra de Eva Heller. No pretendo entrar en detalles teóricos, sería pesado de digerir. Lo esencial es comprender que a la hora de crear una imagen de marca o un cartel o incluso la señalética de tu local, el color no es cosa de gustos. Los colores y sus distintas gamas cromáticas tienen simbolismo y podemos verlo con un simple ejemplo:

Imagen propia, psicología del color

Ejemplo sencillo de la psicología del color en funcionamiento

Puedes notar cómo todos los elementos mencionados hacen trabajar tu mente. Quizás, cuando veas el rojo pienses en la pasión y el verde te transmita naturalidad. Todo dependerá de tu idiosincrasia y de otras variables que estudia la psicología del color. Estos elementos son generalmente sociales y pueden aplicarse a grupos de personas con buen resultado.

En el caso de que estés pensando que esto es otra cosa más de diseñadores y pura palabrería, ¿crees que los colores de los partidos políticos son por “gusto”? Fíjate en algunos de los partidos españoles, ¿hay alguno que use el marrón?, ¿y el gris? Por lo general, usan colores animados y seleccionan el suyo en función de su ideología y la carga cultural, emocional y psicológica del color.

Ejemplo práctico de psicología del color

Ejemplo de uso del color como elemento comunicacional

Y ya la prueba definitiva. A McDonald’s le empezaron a llover críticas tras ser objeto de un documental que mostraba los resultados dañinos de comer exclusivamente en sus restaurantes durante un mes. ¿Qué hizo la marca, entre otras medidas de la empresa, para lavar su imagen? Cambiar de color, pasó del rojo al verde.

Por estos motivos, cuando un estudio creativo propone un color en una pieza gráfica no lo hace porque le guste al equipo o al cliente. Detrás de la elección del color hay una intención de comunicación visual emotiva, psicológica y casi atávica. Puedes seguir diciendo que “para gustos se pintan colores”, es solo una expresión. Pero cuídate de usarlo como argumento para cualquier pieza de comunicación visual, especialmente con tu marca.

¿Atascad@ con el color? Contacta en info@margenestudio.com