Mes: abril 2018

Guía para tu marca VIII: ser o no ser en Internet

A estas alturas del siglo XXI seguro que ya has oído un ciento de veces aquello de que “quien no está en Internet no existe”. Esto es cierto hasta cierto punto. Es verdad que si tienes un negocio, tener una página web es un punto muy recomendable. ¿Quién no querría tener un escaparate que le muestra ante el mundo entero? Es precisamente ese potencial el que se puede poner en tu contra, o mejor dicho, en contra de tu marca.

Cada vez que sales de casa, te vistes y proporcionas una imagen al mundo. No es baladí, se trata de tu marca personal. Del mismo modo, cada vez que muestras un producto u ofreces un servicio cuidas hasta el último detalle, pues es tu carta de presentación ante tus clientes. Siguiendo esta lógica, seguro que cuidas tu establecimiento y la imagen de tu oficina. Estoy convencida de que tienes un nombre y una marca (personal o corporativa) que representan tus valores y tu buen hacer. Te has metido en las redes sociales y elegir la foto de perfil adecuada te ha llevado más tiempo que peinarte para un evento. Está claro que sabes perfectamente que la imagen que proyectas ante el mundo es importante, pues se trata de la primera impresión, lo que nosotros llamamos la imagen de aproximación. La hemos bautizado así porque, dependiendo de cómo se haya construido y pensado esa imagen y sobre todo, dependiendo de quién la reciba, puede producirse un efecto llamada o una estampida digna de Jumanji.

Así que ahora, con esa imagen en mente, con la idea de que tu marca y tu identidad pueden atraer o espantar según a quién, piensa de nuevo en ese escaparate mundial: tu web. Un rinconcito de Internet, tuyo, de tu empresa, de tu proyecto pero abierto a TODO el mundo. ¿De verdad quieres que sea de cualquier manera? Está claro que si te dijese que todas las personas que pueden ser tus potenciales clientes van a ver una muestra de tu trabajo, pasarías bastante tiempo decidiendo qué mostrar y cómo mostrarlo. Pues eso es, nada más y ¡nada menos!, tu página web corporativa. Se trata de un espacio propio en el que mostrar al mundo un poco de lo que puedes llegar a hacer, es más, mostrar la mejor versión de tu proyecto.

Ahora que está clara la importancia real de la web, también parece evidente que su imagen, su diseño, su estructura y su contenido no son cuestiones sin importancia o secundarias. Es más, con una página bien diseñada y que se dirige adecuadamente al público objetivo de tu negocio y transmite el mensaje adecuado para tu filosofía de marca, lograrás una “imagen de aproximación” ideal que acerque y atrape a quien se pare ante tu escaparate online. Sin embargo, si tu página está ahí, pero está de una forma anticuada, tarda mucho en cargar, su imagen está poco cuidada o desfasada, el contenido no tiene alma y tu imagen de marca brilla por su ausencia; sinceramente, mejor que no estuviese. Pues en este fatídico caso, tu escaparate online estará transmitiendo un falso mensaje sobre tu empresa y tu imagen creará una estampida de tu posible clientela. Y lo que es peor, como están buscando en la red, no se tratará de una estampida de vuelta a la jungla, sino que acabarán ¡en la web de la competencia!

Recopilando. Estar en Internet es abrir un escaparate al mundo. Y sí, tienes que estar. Pero no de cualquier modo. Como escaparate que es, es importante la imagen que proyecta la web de tu negocio. Una mala página online puede crear una imagen injusta de tus productos o servicios, mientras que una buena web ¡puede encumbrarte! Si tienes una página en condiciones y que produce un efecto llamada, solo tendrás que preocuparte de dar tan buenos servicios y productos como aparentas. Y eso sabes hacerlo muy bien. Así que, ser en Internet sí pero no de cualquier manera.